10 preguntas para después de un infarto

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Cuando una arteria coronaria se tapona, la sangre no llega a una parte del corazón y el tejido se necrosa. Eso es el infarto. Si usted lo ha padecido, quizá le sean útiles las siguientes cuestiones para resolver posibles dudas y recuperar su vida.

 Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo. Y se sabe desde hace tiempo que los mayores factores de riesgo para padecerlas son una alimentación desequilibrada, el sedentarismo y el consumo de alcohol y tabaco, cuatro «venenos» que se manifiestan en nuestro organismo en forma de hipertensión arterial, diabetes, un elevado nivel de colesterol en sangre, sobrepeso y obesidad. Si usted ha tenido la mala suerte de sufrir un infarto, deberá cuidarse y cambiar sus hábitos de vida… y resolver las dudas que le puedan surgir tras esta desagradable experiencia.

1. ¿Se puede practicar deporte tras haber sufrido un infarto?

Los cardiólogos no solo no contraindican el ejercicio físico a los pacientes que han sufrido un infarto, sino que lo aconsejan. Eso sí, todo depende de lo grave que haya sido el infarto; de cómo se encuentra la función ventricular izquierda, es decir, la fuerza de bombeo del corazón; y de si aún quedan algunas arterias coronarias obstruidas, lo que se llama isquemia residual. Por ello, según la Fundación Española del Corazón (FEC), “si su corazón después del infarto tiene una fuerza de bombeo normal y tiene ‘abiertas’ todas las arterias de su corazón, no existe contraindicación para la realización de ejercicio físico”.

Lo ideal es empezar con media hora diaria de ejercicio físico moderado, como puede ser caminar, y evitar las actividades competitivas. Pero lo mejor es consultar al médico antes de lanzarse a hacer deporte.

2. ¿Cómo debe ser la dieta tras un ataque cardiaco?

Los pacientes que han sufrido un infarto deben tener unos niveles bajos de colesterol y glucosa en sangre y la tensión arterial controlada. Esto se consigue con la medicación adecuada, el ejercicio físico y la dieta. La alimentación más saludable para estos enfermos es la mediterránea, rica en verdura, fruta, cereales integrales y pescado y con algunas porciones de carne magra a la plancha, preparado todo ello con aceite de oliva virgen y poca sal –este condimento se puede sustituir por hierbas aromáticas y especias–. Los lácteos deben ser desnatados, y es aconsejable tomar legumbres dos veces a la semana.

3. ¿Qué alimentos están desaconsejados?

Tras un infarto, el paciente debe seguir una dieta cardiosaludable. Por eso, debe evitar los alimentos que contengan grasas saturadas, trans y colesterol, como pueden ser los lácteos enteros, la mantequilla, las carnes grasas o la yema de huevo. Tampoco son aconsejables los embutidos, tanto por contener grasas perjudiciales como una gran cantidad de sodio; bollería industrial –rica en grasas trans– y alimentos precocinados.

4. ¿El alcohol está prohibido por completo?

Los expertos desaconsejan tomar alcohol, y mucho menos de alta graduación. Es cierto que se han visto efectos protectores para el sistema cardiovascular en el vino tinto, debido a que contiene polifenoles, un potente antioxidante. En ese caso, la cantidad recomendada sería una copa de vino tinto al día, preferiblemente con la comida, pero no más.

De todos modos, algunas investigaciones recientes ponen en cuestión, incluso, los beneficios de una ingesta moderada de alcohol. En cualquier caso, lo mejor es consultar con el médico.

5. ¿Y el sexo? ¿Cuándo puede retomarse?

Se ha comprobado que practicar el coito genera un gasto energético similar al de subir dos tramos de escaleras, y que la frecuencia cardiaca es inferior a la que se produce durante otras actividades cotidianas. Por ello, practicar sexo no supone un peligro para el corazón del paciente. Eso sí, hay que tener en cuenta que muchos pueden sentir ansiedad y nerviosismo ante la perspectiva de retomar la actividad sexual. Por eso, la FEC recomienda recuperar la vida sexual tras un entrenamiento físico y psicológico adecuado y progresivo. Con ello, el paciente aprende «a detectar cuáles son las respuestas físicas del cuerpo después de un esfuerzo» y a «reconocer cuáles son sus relaciones emocionales nocivas y cómo controlar estas últimas a través de métodos de respiración y relajación».

6. ¿Cómo puede cambiar la vida del paciente si le tienen que implantar un marcapasos?

Tener implantado este dispositivo no convierte al paciente en minusválido, pero debe procurar llevar siempre consigo la tarjeta europea de portador de marcapasos y seguir algunas precauciones, como proteger la zona de posibles golpes, no colocar cerca el teléfono móvil y evitar levantar mucho peso.

7. ¿En qué consiste la rehabilitación cardiaca?

Se trata de un programa multidisciplinar asistencial mediante el cual el paciente con enfermedad cardiaca o que ha sido operado del corazón aprende a controlar los factores de riesgo y se somete a un entrenamiento físico y psicológico específico para volver a llevar una vida normal. Los pacientes que siguen este tipo de rehabilitación reducen entre un 20 y un 30 por ciento la mortalidad por enfermedad cardiaca. Se trata de programas personalizados para cada paciente y deben estar dirigidos por un especialista cardiólgo.

8. ¿El estrés aumenta el riesgo de sufrirlo?

Aunque es difícil cuantificarlo, se tiene evidencia de que el estrés y la ansiedad inciden de forma negativa en la salud cardiovascular. Incluso un estudio elaborado por un equipo de la Universidad de Columbia asegura que las personas que presentan síntomas de estrés y depresión tienen el doble de probabilidades de sufrir un ataque cardiaco. Además, una vida con un alto nivel de estrés puede llevar a no tener tiempo de practicar ejercicio físico y lanzarse a hábitos como fumar, alimentarse de forma poco saludable o beber en exceso. Por eso, tras el infarto es muy importante replantearse la vida y tomársela con más calma. Los ejercicios de respiración y relajación pueden ayudar al paciente a reducir la ansiedad.

9. ¿El miedo a sufrir un nuevo episodio se puede evitar?

Es totalmente normal que los enfermos cardiovasculares que han sufrido un infarto tengan miedo a padecer otro. Y lo peor es que ese miedo, si no se controla, puede llevar a padecer estrés y ansiedad, dos patologías muy perjudiciales para el corazón. Además, hasta el 80 por ciento de los pacientes que han sufrido un infarto presenta depresión, ya que la enfermedad supone un cambio en el estilo de vida del enfermo. Según la FEC, es conveniente que el paciente evite las situaciones que le provoquen estrés y practique actividades satisfactorias que le hagan sentir bien. No obstante, si el miedo o la ansiedad de la persona empeoran, quizá es recomendable que busque ayuda psicológica por parte de un especialista.

10. ¿Qué medicación debe seguirse tras el infarto?

En general, la mayoría de los pacientes debe tomar fármacos anticoagulantes, betabloqueantes para que el corazón trabaje a menor intensaidad y estatinas u otro tipo de fármacos para reducir los niveles de colesterol.

 

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